Bienvenidos al Ecolodge La Chorrera
A 45 minutos de Bogotá existe un lugar donde el ruido de la ciudad desaparece y el bosque de niebla toma el control. El Ecolodge La Chorrera es una reserva natural familiar, certificada por RESNATUR, que cuatro generaciones han habitado y cuidado en las montañas de Subachoque, Cundinamarca.
Un refugio privado para hasta 8 personas rodeado de bosque nativo alto andino, cascadas, lagunas de páramo y más de 80 especies de aves.


El Lodge
¡¡El que lo vive, lo goza!!
Una casa acogedora en el corazón del bosque de niebla, diseñada para que descanses, te desconectes y vivas la montaña a tu propio ritmo.
Deja el ruido atrás. Aquí la naturaleza pone el ritmo.
8 personas en dos habitaciones: cada una con una cama king y dos camas sencillas.
2 baños completos con agua caliente, cocina totalmente equipada, chimenea y terraza con BBQ.
Vive La Chorrera
Recorre senderos entre robles y pinos colombianos de más 400 años, avista colibríes y tangaras en su hábitat natural, llega hasta cascadas escondidas y lagunas de páramo donde el cielo se refleja en el agua. Cosecha verduras frescas de nuestra huerta orgánica y recoge huevos del gallinero para el desayuno. En el Ecolodge La Chorrera, cada rincón de la finca es una experiencia distinta.
Aviturismo
Más de 80 especies de aves, el mejor aviturismo cerca de Bogotá.
Bicicleta de montaña
Rutas dentro de la finca y alrededores.
Senderismo
Varias rutas de caminatas, hacia cascadas, lagunas y exuberantes bosques nativos.
La Granja
Tenemos gallinas de pastoreo, vacas, caballos, patos y perros.
Subachoque
Un pueblo con galerías, restaurantes y mucha historia para recorrer.
Cabalgatas
Alquiler de caballos con proveedor externo, reserva anticipada.

Tu visita conserva el bosque y la fauna
Al hospedarte en La Chorrera, eres parte activa de la conservación de aproximadamente 123 hectáreas de bosque alto andino en Subachoque. Como Reserva de la Sociedad Civil certificada por RESNATUR, nuestro bosque captura más de 1.200 toneladas de CO₂ al año — el equivalente a sacar más de 260 carros de las calles de Bogotá.
Nuestras cámaras trampa registran la vida salvaje que habita este territorio: el esquivo yaguarundí, el oso perezoso, las pavas de monte y decenas de especies que encuentran refugio aquí gracias a que este bosque permanece en pie. Sus árboles también protegen las fuentes de agua y conectan biológicamente la vertiente occidental de Cundinamarca hacia el valle del Magdalena.
Cada visita que haces a La Chorrera contribuye directamente a mantenerlo así.






















